skip to main |
skip to sidebar
Hola,Como algunos de ustedes saben, me encuentro nuevamente de viaje. No me envidien por favor que me hacen caer el cabello.Si hay algo que me sorprende de los idiomas y de las formas de hablar, son las frases hechas que cada cultura, nación, pueblo, o región adoptan para trabajar.Personalmente creo que hay dos que vale la pena mencionar y a las cuales les veo difícil traducción a nuestro criollo:En USA "to make it happen"... algo así como "hacerlo suceder" o "hacer que [algo] suceda". No es genial?! Me encanta. Nos hace enteramente responsables de que algo suceda o no.En la bella Italia "darsi da fare". Vendría a ser como "generarse trabajo" o "encontrar algo para hacer". También me parece genial! Me la repetía mi jefe cuando me veía al pedo... Nada, eso.Lucas.-
Hola,Con relación a los avances de una serie de cable que anuncia: "cierra los ojos y piensa como será la última hora de tu vida".No debería ser algo complicado de imaginar. Digo, las chances siempre son otras, pero los dados los tiramos nosotros.Para armar en mi cabeza la última hora de mi vida, disparo las frases introductorias más probables. Estimo que momentos antes de morirme escucharé alguna de las siguientes:1. - Abuelo, abuelo, le presento a mi novia...2.- Andá con cuidado que la citroneta no se agarra bien en las curvas...3.- Oh! Mi marido!4.- Y si mirás para el costado, pero sin soltar la mano izquierda, con el pie para atrás...5.- Me voy.6.- Sólo tengo una bala.7.- Dale, no pasa nada.8.- Nos vamos.9.- Ya no te quiero.Pueden aportar sus ideas de viernes.Lucas.-
Night in SP
Una sinfonía de ausencias. Un film nunca comenzado.Sólo hallo consuelo sosegando la ilusión perenne de la belleza libre; en el objeto amado con el que se juega y se crea algo simplemente inútil y quizás admirable. A veces en la letra Ñ.La noche me abraza cada vez más abajo y me lleva cada vez más arriba, mientras nosotros seguimos sin percatarnos de nosotros ni conocernos. Nada se ignora tanto a si mismo como la sonrisa de un loco.Nadie te acompaña sobre un reflejo obsecuente. Vuelve esa calle cayendo lenta como un dolor permanente y frígido.Tus ojos son mi diccionario de soledades.Lucas.-
La visita de la banda
Hola,Dejemos una cosa en claro: no me van a obligar a hacer algo que hago por gusto, ok? Escribo cuando me viene en gana. Sea así. =)Mi casa: el concepto. Mi hogar, vivienda, morada, residencia, piso, habitación. El reducto final de mi linaje único. Mi razón social.El lar de mis dioses privados, de mis vicios y alegrías. El domicilio de mis pecados, placeres y derrotas.El solar de nuestras soledades. El espacio donde habla el alma desde los sillones.Existe en alemán una palabra hermosa "Heimat", la cual define patria natal, país, lugar donde uno se siente en casa.En épocas donde vivir de a uno se hace cada vez menos recomendable, llamar casa a un lugar es un halago para ambos.Lucas.-
San Petersburgo
Hola,Se podrán imaginar lo jodido que estuvo el regreso. Nos sucede a todos, según creo. Por un lado, la vuelta a la rutina después de unas buenas vacaciones; por otro, el regreso a la ciudad luego de haber viajado tanto y tan bien. Sostengo todavía que los únicos viajes son los que realiza el alma, pero cuando espíritu y geografía se mueven, todo se sacude.En este recorrido reafirmé además la ausencia de una estética del amor. No se puede agrupar en ciencia alguna aquello que pertenece al campo del mito, del imaginario, de la sustancia del no-entendimiento.Es simple y complejo. Existe porque sucede, pero eso no lo demuestra. El error más grosero consiste en buscarle causa o razón, y a un nivel más elaborado, una estética propia. No la tiene.Fueron sus ojos? Acaso sus labios? La negación constante de nuestro destino? No lo se.Quizás la armonía de sus formas o su simple apariencia agradable a mi vista. Lucas.-*"La rosa sin porqué" es el poema de un alemán, no se quien. Lo escuché ayer a J.L. Borges en una entrevista. Lo menciona como una negación de la estética.
Paisaje de Islandia
Moscú tuvo de todo. Como debe ser para una ciudad de su magnitud: la más grande de Europa, una de las más antiguas, y el destino más lejano al que he arribado desde mi querida Buenos Aires.Moscú tiene historia, y mucha. Capital política y cultural del mundo durante el siglo pasado, hoy una ciudad dinámica, rica y cosmopolita. Moscú ciudad heroica en varias oportunidades, ciudad revolucionaria, ciudad quemada, ciudad perdida.Moscú ciudad de la guerra y del dolor, de la mafia y de la belleza inagotable de sus edificios. Moscú cansadora y constructivista (gracias M. por el dato).Llegué a Moscú con el tren nocturno desde San Petersburgo. Mi primera batalla la libré contra el metro. La red de metros de Moscú es impresionante (e impresionista). Casi 150 estaciones, con obras de artes, en doce líneas y profundas lo suficiente para resistir un ataque nuclear.Me costó un poco orientarme, así que recurrí al viejo mapa y pregunta. Nadie habla inglés, la mitad de los hombres están borrachos después del mediodía y las mujeres no te devuelven ni la mirada.Una vez llegado al hostal, repetí mi ejercicio habitual: caminar sin rumbo por la ciudad. Caminé tanto que me olvidé de comer en todo el día. Tomé fotos y regalé sonrisas por doquier. Me devolvieron una sola. A mi me bastó.***
El segundo día arranqué con los imperdibles, Plaza Roja, San Basilio, Kremlin, Mausoleo de Lenin y su biblioteca. Por la tarde fuimos con Vera (mi amiga siberiana) a una plaza monumental que recuerda la gesta heroica de la ciudad en la batalla de Moscú durante la segunda guerra mundial.Ese viernes por la noche, casi por accidente, decidí salir a dar una vuelta. En un momento me encontraba rogándole al gigantón ruso de la puerta de una disco copetuda que bajara sus estándares y me admitiese. “No”, me repetía “we have dress codes”. Que traducido significa algo así como “retírate, mugre”. Ok. Estoy de viaje, me había bañado, pero mi ropita de marca no se ajustaba al lugar.Recurrí a mi arma más poderosa: la sonrisa. Le disparé unos doscientos “por favor” (en ruso), hasta que el pibe fue a consultar y finalmente me dejaron pasar.No suelo frecuentar este tipo de lugares en mi ciudad, pero hacerlo fuera es una experiencia recomendable. Ver como invierten el tiempo libre los locales no tiene precio.La mayor parte de la música era disco y tecno local. El DJ cada tanto la detiene y la gente canta, mientras bailan los mismos pasos. Mesas alrededor de la pista. Me hizo recordar a alguna otra capital Europea. Algo sorprendente: todas las mujeres dejan su cartera en el mismo lugar. La humanidad esta condenada al fracaso. Admitámoslo. ***
El último día me levanté deshecho. Preparé las cosas para un empacado rápido y volví al centro a visitar más lugares y a repetir algunas fotos en la Plaza Roja. En el centro de la misma se encuentra el Mausoleo de Lenin. Por estos días se discute si debe permanecer aquí o lo trasladan. Un tema polémico.Luego fuimos con Vera al parque cerca de la estación Kolomenskoye. Alberga diversas iglesias y mausoleos y es el paseo de fin de semana más cercano a la ciudad. Además había un festival de música y probé panqueques con caviar. Luego paseamos por la Plaza Roja (me encanta ese lugar) para verla iluminada de noche. Fascinante.Sin embargo, Moscú casi me despide mal. Había reservado el transfer al aeropuerto en el hostal pero los muy ineptos no lo hicieron. Me vi forzado a salir a las corridas en búsqueda de un taxi a las 4 de la mañana y a contra-reloj. Fue imposible. Finalmente la recepcionista, quien me acompañó hasta la avenida, detuvo a un auto cualquiera y le pregunto si me llevaba al aeropuerto Demodovo por mis últimos 800 rublos (ya que ni siquiera me pudieron devolver el dinero de la reserva).Analicemos detenidamente la estupidez que acababa de cometer: estando completamente solo, en una ciudad grande, peligrosa y desconocida, donde no hablo el idioma y nadie habla inglés, me había subido al auto de un absoluto extraño. Para empeorar las cosas, el sujeto manejaba como un descerebrado. En un momento me doy cuenta de que mi puerta se encuentra trabada y que, habiendo él subido mi ventana, la calefacción estaba al máximo y un poderoso olor a nafta subía por las ventilaciones de mi lado. Me comencé a marear e inmediatamente me aterroricé. Había cometido una descomunal imprudencia. Mi chofer estaba loco. Y si yo me quedaba dormido, estaba listo.Francamente fue la peor situación que me ha tocado vivir. La resumí, ya que el viaje duró unos 45 minutos. Creo que nunca antes había sentido tanto miedo.Reaccioné como pude, bajé mi ventana, disminuí la calefacción, cerré mis ventilaciones y le bajé de prepo la música. Asomé la cabeza para respirar aire fresco. Prendí el GPS y confirmé que fuéramos en dirección al aeropuerto.El muy hijo de puta inmediatamente se dio cuenta de que yo sabía que algo no andaba bien. Intentó cerrar mi ventana y comenzó a hacerse el simpático en ruso. Estaba completamente desquiciado y yo estaba a su merced.***
Hice una peligrosa jugada. Violencia con violencia se paga. Le apagué la radio, le apagué la calefacción, bajé mi ventana y en un muy claro inglés, uno que hasta un mogólico como éste entendería, solté con una sonrisa amenazante y lentamente: “vos me vas a llevar al aeropuerto, está claro?”.No supe que funcionaría hasta que funcionó. Llegué al aeropuerto sano y salvo, mareado, posiblemente intoxicado y asustado hasta las rodillas. Tomé mis cosas y apreté el dinero en su mano. Me fui sin mirarlo.Una vez dentro del aeropuerto, pude tomar un café y calmarme. Además el aeropuerto, al igual que la hermosa Moscú, estaba lleno de chicas lindas.Veo una teta más y me hago comunista. Lucas.-
Plaza Roja de Noche.
Despierto. Un sugerente aroma mezcla de sueño, vodka y perfume de mujer, me recibe en mi regreso al mundo consciente.Abro los ojos lentamente intentando preservar el conjuro. Una habitación desconocida, un sofá cama con tres pares de piernas y las paredes de un pasado comunista.Katerina respira apaciblemente a mi lado. Casi instintivamente, como un reflejo, beso su espalda con delicadeza. Yulia hace equilibrio para levantarse. La oigo ir hacia la cocina, prender la radio y un cigarrillo. No se que hora es ni donde estoy. La joven Katia me regala una sonrisa de buenos días.¿Cómo diablos llegué hasta acá? me cuestiono. Recuerdo que después del concierto fuimos a un bar. Como algunos sabrán, tuve la fortuna de tocar en San Petersburgo. El bar se llamaba, “Fidel”. Había música fuerte, alcohol, humo y mucha gente. Alguien propuso ir a “The Roof”. Yo accedí cansado.“The Roof” (el techo), no era una discoteca o Pub como creyera al principio. “The Roof” significa irrumpir con sigilo en un edificio cualquiera y llegar al techo. Mijail subió a una ventana, y desde allí bajó para abrirnos la puerta. Trepamos, tomamos unas cervezas, sacamos fotos, Anna tocó la guitarra y fuimos caminando media ciudad hacia la casa de la abuela de Yulia, donde seguramente inicié este relato. Nos fuimos acostando sin orden ni moral.El concierto estuvo bien. El ángel Yulia había hecho el contacto con el lugar días previos a mi llegada. El sonidista no hablaba otro idioma que ruso y no puede explicarle que las luces me estaban quemando los ojos y que el retorno me iba a dejar sordo.Siendo la primera vez que tocaba frente a un público totalmente desconocido, quedé satisfecho. Estimo que ellos también, al menos así lo dijeron. Yulia cargó mi guitarra y con sus amigos me propusieron ir a un bar llamado “Fidel”.***
Todo el día martes, día del concierto, lo pasé con Nikita. Siempre pensé que era un nombre de mujer, pero no. Nikita es el hijo de Nastia.La primera mañana del martes estuvimos una hora esperando para acceder al Hermitage, la joya de San Petersburgo. Antigua residencia de los Zares convertido en museo y patrimonio de la humanidad. Imperdible.Luego por la tarde subimos a la cúpula de San Isaac, para las horribles fotos panorámicas y para enamorarme perdidamente y durante 5 minutos de una rubia. Caminamos la ciudad y charlamos.Reconstruyendo del final al principio, recuerdo entre fragmentos que hace dos días bajé del avión que me trajo desde Estocolmo. Me produjo un placer inmenso cuando sellaron mi pasaporte. En la angustia previa, temía que la oficial me deportara a Siberia por alguna razón que no comprendería.Tomé el Bus K-3 destino San Petersburgo Sennaya y 200 metros más tarde, en un departamento roído por la alegría, me recibió mi amiga Anastacia con su familia.Nastia me ofreció un te, fumó un cigarrillo y llamó a su amiga Olga; baila tango, ama mi ciudad y quería conocerme.Ola me paseó en un auto post-comunista (Lada para ella era un insulto a la tecnología) por el centro de la Ciudad. Vimos todos los edificios importantes desde afuera, caminamos, tomamos fotos. Cenamos en un restaurante que servía comida rusa, tomamos mors y yo comí pelméni.El miércoles, deshice el camino desde la casa de la abuela de Yulia hasta lo de Nastia y fuimos con Nikita a una exposición de fotos que se realiza en Proyecto Loft. Allí trabaja su novia. Es un complejo de cuatro pisos que alberga un centro cultural, un restaurante y un hostel en una vieja panadería.San Petersburgo es una ciudad animosa, sincera y recoleta. Podría vivir acá si la nieve del invierno no te impidiera caminarla. En verano, simplemente podría morir.Lucas.-
Hola,Segunda parada de mi Tour de verano. La capital de Suecia, Estocolmo.El primer día lo dediqué enteramente a caminar, a respirar la ciudad. Sin agenda previa ni destino cierto. Así me gusta volver a mi esencia urbana después de tanta vida natural en Islandia. Caminar sin mirar adónde, detenerme donde me venga en gana, tomar un café, leer mi libro, mirar a la gente.Estocolmo es hermosa, sobre todo si uno tiene la buena fortuna de visitarla con sol. La arquitectura, la armonía de las formas, Gamla, los parques; 14 islas y el mar por todos lados.Si pudiéramos clasificar a las ciudades en "femeninas" y "masculinas", entonces Estocolmo sería sencillamente gay. Eso o el hecho de que en estos días se festeja el orgullo gay en la ciudad y ese espíritu está presente en cada rincón. Supe además que también se celebraba el festival de tango de la ciudad.A esta altura, con todo lo que he caminado, bebido y vivido en estos días, no me pidan que recuerde un nombre. Se que hice la tarea, visité los imperdibles.Le saqué mil fotos a la escultura que está fuera del Konserthuset ("La casa de conciertos")Al día siguiente de haber llegado arranqué con las actividades del turista apresurado. Primero fui al centro, luego caminé por la isla de Djurgården, visite el museo al aire abierto de Skansen.El museo nórdico es imprescindible. Seguramente la silla en la que estas sentado ahora leyendo esto, es un diseño sueco copiado.Luego fui al Vasa Museo, donde se encuentra el tesoro de igual nombre. Es el museo más visitado de toda Escandinavia y alberga un buque del siglo XVII.El almuerzo y cena de ese día, en la plaza frente a la Academia Sueca. La salida de la noche, bares y traguitos en Stureplan.Según recuerdo, el domingo visité el museo de Arte Moderno, otro imperdible. Además de la exposición permanente, había una Expo de fotografía muy interesante.Luego, el Museo Nacional de Bellas Artes (Rembrandt, Rubens, Goya, Renoir, Edgar Degas, Paul Gauguin, Carl Larsson, por citar algunos).Finalmente pasé por el Museo de la Ciudad, el cual recopila documentos, maquetas, fotografías y demás, relacionados con la historia de la ciudad y su desarrollo.Estocolmo era una deuda. Mi necesidad de conocerla no fue satisfecha, solamente sublimada por el momento.Saludos.Lucas.-